Recupera tu tiempo

La vida no cabe en una pantalla.

Posiblemente hayas visto esta publicación dentro del scroll o carrousell que acostumbramos a hacer reiteradas veces en las redes sociales. Y te habrá llamado la atención. Qué es eso de recuperar el tiempo, cómo puede lograrse tener más tiempo y cómo puede recuperarse el que ya se ha perdido.

Bueno, he conseguido el llamado efecto “click bait”, has picado el anzuelo. Pero ya que estás aquí, dame un par de minutos y te cuento qué se puede hacer con el tiempo.

Lamentablemente, tengo que darte una mala noticia. No se puede recuperar el tiempo. Es físicamente imposible. La Tierra no puede detener su giro, los segundos no pueden detener su avance en el reloj, y no hay manera ni de que el planeta azul o la esfera horaria giren en sentido contrario. Sin embargo, que esto sea un hecho incontestable según las leyes de la física supone un buen avance.

No podemos recuperar el tiempo, pero sí podemos recuperar el control de nuestro tiempo.

Ya sabemos que disponemos de un tiempo y que una vez empleado no lo podemos rebobinar. Por lo tanto, de nosotros depende el buen o mal uso que hagamos de él. Es uno de los bienes de lujo más importante junto con la vida, tremendamente importante, porque gracias a él puedes disfrutar de la vida. De ti depende en qué quieres emplearla, invirtiendo tu tiempo, o malgastando tu tiempo.

Así que, desde aquí me gustaría proponer algunos consejos no para un uso eficiente del tiempo (que quizás es muy discutible), pero sí al menos para no desperdiciar el tiempo.

1. Escápate del algoritmo. Conviene recordar que el algoritmo no tiene por qué decidir lo que voy a consumir o tragar con la vista en los próximos 5, 10, 15, 30 o 60 minutos (o más) mientras hago scroll de manera infinita hasta que mis ojos se cansan o lo que sale en la pantalla satura mi mente.

Aquí es bueno poner un límite, por ejemplo, no más de 3 o 5 vídeos, posts, o stories en cada consulta a Instagram. Y cumplirlo., esto es, he desconectado un rato, pero no dejo que la fábrica de dopamina moderna me emborrache y me obligue a tener que resetear después para volver a la actividad que había interrumpido.

2. Pon un límite también a las interrupciones. Oblígate a pasar de las notificaciones que no sean importantes. Seguro que hay llamadas urgentes de la familia, el trabajo o mensajes que estás esperando, pero no todas las notificaciones de noticias, de likes, de vídeos de Youtube o de Duolingo son tan urgentes como que necesiten que detengas tu actividad (ya sea en el trabajo o haciendo deporte). Recupera el control de tu actividad. El usuario debe decidir cuándo consulta el móvil y no debe ser el móvil el que tire del anzuelo para tenerte enganchado.

3. Desconecta y reconecta con la naturaleza. No dejamos de ser seres con los pies en la tierra. Que los avances tecnológicos no nos impidan disfrutar de lo básico, de respirar, caminar al aire libre, escuchar el canto de los pájaros, ver pasar las nubes o deleitarnos con un paisaje.

4. Aprovecha los tiempos muertos. En ocasiones los tiempos muertos son clave para futuros proyectos y para motivarnos a avanzar en algo en lo que estábamos estancados. El cerebro necesita oxígeno y es bueno darle tiempo para que se organice. Como destacó Nuccio Ordine en “La utilidad de lo inútil”, de muchas cosas aparentemente inútiles se acabaron obteniendo grandes descubrimientos. El cerebro humano es una caja de sorpresas y las conexiones de la mente pueden resultar muy poderosas cuando se trata de articular una idea o emprender un proyecto. Sólo necesita libertad, escapar del algoritmo y que el ser humano se dedique a pensar sin distracciones.

Para no quitarte más tiempo termina aquí esta nota con el deseo de que al leerla haya reportado algunas ideas para poder rescatar el control y así recuperar algo de tiempo (no el perdido), pero sí aprovechando mejor el venidero compensando el tiempo desaprovechado.

Y recuerda, la vida no cabe en una pantalla.

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