“La máquina del tiempo”, H. G. Wells

Esta novela comienza con una interesante discusión científica acerca del desplazamiento en las cuatro dimensiones (altura, longitud, profundidad y… tiempo), planteando la pregunta de que puesto que es posible desplazarse en el espacio por qué no será posible el desplazamiento en el tiempo. 

Llaman la atención sus ejemplos sobre cómo es posible crear un cuerpo tridimensional mediante un dibujo en un objeto bidimensional (el papel), o cómo un registro de temperatura anotado en un a hoja permite leer distintos valores a lo largo de una línea temporal con los puntos que describan las temperaturas altas y bajas, de forma que si bien el termómetro no se ha desplazado, si lo han hecho sus registros en un espacio de tiempo. 

El inicio del libro presenta a un personaje del cual desconocemos su nombre -se le conoce por el “Viajero del tiempo”-. La descripción de su vivienda, salón, estudio nos transporta a una atmósfera propia de un auténtico científico aventurero. Se apreciará que es un hombre de ciencias, no de letras, pero, sin embsrgo, también una persona ilustrada. Podemos advertir en su estudio el uso de distintas máquinas y cachivaches cuya utilidad solo conoce la persona que las ha creado. Así, para el Londres de finales del siglo XIX estaríamos ante un erudito de la ciencia y la industria el cual, partiendo de la posibilidad de desplazarse en el espacio concluye que es posible hacerlo también en el tiempo, hacia el futuro o hacia el pasado. 

De este modo, el Viajero del tiempo realiza un viaje que nos transporta al año 802.701. En el transcurso de la novela se recogen conceptos de expansión y contracción del universo y muchas de las ideas del libro se han visto reflejadas posteriormente en películas de ficción. 

El mundo que nos plantea el libro no es, obviamente, el de un futuro inmediato, sino el de un remoto tiempo el cual es consecuencia de cambios sociales y biológicos que se deduce han debido producirse. 

El Viajero del tiempo no parará de hacerse conjeturas sobre el nuevo mundo que se encuentra al descender de su máquina. 

Aunque aprecia dos categorías diferenciadas de seres, intentará concluir cuáles han debido de ser los pasos que la civilización dio para llegar a una sociedad tan diferenciada. 

Se habla sobre la eliminación de la violencia, como resultado del establecimiento, en algún momento temporal, de una sociedad segura. Dicha seguridad propiciaría que no fuese necesaria la violencia ante la falta de amenazas. Tampoco sería necesario que naciesen muchos seres pues la ausencia de guerras no hace peligrar la población, y se habría llegado a un equilibrio demográfico de forma que habría sustento para toda la población. 

Concluye el autor incluso que no tendría sentido la diferenciación de sexos en dicha sociedad, careciendo de relevancia los roles de padre y madre según el pensamiento del siglo XIX. 

Asimismo, el libro refiere de forma indirecta la lucha de clases, presentando el mundo del año 802.701 como el resultado de un desequilibrio entre los ricos, meros disfrutadores de los recursos, y los pobres o trabajadores, ciudadanos explotados para la producción en favor de los anteriores. 

Dicha desigualdad en forma desproporcionada daría lugar a la existencia de los “eloi” (seres inocentes y carentes de curiosidad) y los “morlocks” (antiguos productores habitantes del Inframundo que han vuelto al canibalismo y  rehuyen la luz). 

La luz también podría ser una metáfora en el libro pues todos los seres del mundo del año 802.701 parecen desconocer la luz y se asombran cuando ven la llama de una cerilla o el resplandor de una fogata. La luz, como conocimiento, ilustración, expresión de una viva inteligencia, se muestra como una ventaja del Viajero del tiempo frente a sus futuros ingenuos congéneres. 

También la luz es algo que rechazan y de lo que huyen los morlocks, los cuales ya están ciegos, viven en la oscuridad y deambulan como locos ante las llamas del fuego consumiéndose en el mismo. 

Similitudes con “Un mundo feliz”, de Aldous Huxley

Es curioso que esta novela de 1895 encuentra paralelismos con la posterior novela distópica de Aldous Huxley. 

En “Un mundo feliz” también se plantea una sociedad de seres clasificados en categorías que viven en un mundo de estabilidad y seguridad, inocentes y sin preocupaciones, encargándose el trabajo duro a otra categoría de seres con menor inteligencia. 

¿Qué reflexión nos plantea el libro?

Al parecer el mundo que le espera al Viajero del Tiempo no es un mundo de grandes avances y desarrollos científicos o sociales, sino todo lo contrario. 

Del relato se desprende que el ser humano del siglo XIX está mucho mejor preparado que el hombre del futuro. Es más fuerte, más inteligente y más astuto, y, por lo tanto, con mayor capacidad de raciocinio pues ante las dificultades construye un plan, se dota de medios y traza una estrategia para lograr superar dicha dificultad. 

No obstante, aún se plantean muchas preguntas: ¿Hacia dónde camina el universo? ¿Qué papel tendrá la humanidad? ¿Cómo estará conformada la sociedad? ¿Será posible el viaje en el espacio tiempo?

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